El Italia-España disputado en Lasko tendrá un lugar muy especial en la memoria de Irene Samper. Allí, a casi 2.000 kilómetros de su Zaragoza natal ha sumado su partido 100 como internacional absoluta. Un encuentro que, además, supuso la clasificación de España para la Fase Final del Europeo de Osijek. Una mezcla de sensaciones que, como explica la jugadora aragonesa, "no sabría explicar. Lo principal sería felicidad y orgullo. No es nada fácil llegar, parecía un sueño hace muchos años y por fin se ha hecho realidad".

Un centenario que sólo han cumplido tres jugadoras antes que ella: Anita Luján, Peque y Vane Sotelo. "Para mí, desde que empecé, todas ellas eran mis ídolas y ver que he conseguido algo similar es un privilegio; sólo hay que escuchar esos nombres para que se te ponga la piel de gallina", destaca.

Un partido tan redondo hace volver la vista atrás e Irene tiene claro cuál es el momento cumbre en esta trayectoria: "Cada momento con la selección ha sido especial, pero si me tuviese que quedar con uno, sería el primer Europeo por eso, porque era el primero. Fue muy especial para todas, como nuestra primera vez".

A sus 28 años, puede presumir de haber ganado los tres Europeos, aunque para llegar a ello ha tenido que hacer sacrificios. "Ser profesional supone que dejar atrás muchas cosas: familia, amigos, tu día a día y tu zona de confort... Ha habido momentos complicados, sobre todo salir tan joven de casa en busca de un sueño. Esa primera temporada fuera de casa recibí la llamada de la selección y aun así nunca pude imaginar que podía llegar a lo que he llegado. En ese momento pensaba que era una broma estar con 17 años con las mayores. Ahora, cuando ves todo lo que consigues, piensas que ha merecido la pena", reconoce.